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Comportamiento

El grooming: una forma de abuso a la integridad sexual infantil

4 min Tiempo de lectura

Cuando hablamos de grooming, hablamos del contacto de una persona adulta hacia un niño, niña o adolescente a través de medios digitales y con un fin sexual.

Muchas veces cuesta enmarcar esta problemática y los análisis se mezclan entre las versiones que lo creen un tema meramente digital y quienes lo consideran el paso previo a un abuso sexual.

Lo cierto es que hablar de grooming es hablar de abuso a la integridad sexual infantil, es hablar de un problema real y es hablar de un delito en Argentina.

¿Por qué hablamos de abuso a la integridad sexual infantil?

Porque se considera que aunque no exista una fase de contacto y abuso físico, lo que se pone en juego en casos de grooming ya es un acoso y abuso a la integridad de ese niño o esa niña. Esta visión integral de la sexualidad infantil incluye el plano psicológico y emocional.

Las personas que ejercen grooming repiten mecanismos que identificamos en el abuso sexual infantil presencial: eligen a sus víctimas, se nutren de sus vulnerabilidades, generan vínculos de confianza, amistad y complicidad, no se muestran como peligrosas ni amenazantes al principio y analizan cuándo es el momento oportuno para pasar a un siguiente nivel. En los casos de grooming este avance a un siguiente nivel tiene que ver con pedir fotos, videos, secretos o información íntima que le otorgue un poder al groomer para luego amenazar, extorsionar o simplemente contar con información privada de un chico o una chica. En muchos casos incluso se ve un mecanismo de manipulación muy presente en el abuso infantil: invertir la carga de la responsabilidad y culpabilizar a la víctima. “ Tus papas se van a enojar porque el que mandó las fotos fuiste vos”, “ Nadie te va a creer porque vos me pediste amistad”, etc. Lo que comienza como una relación de complicidad sin peligros, termina siendo algo amenazante que coarta las posibilidades de pedir ayuda.

Hablar de grooming puede implicar que no exista un contacto físico entre quien abusa y su víctima pero sí incluye un daño emocional y psicológico muy grande. Sin embargo es necesario pensar  en el daño físico generado a partir de las diversas consecuencias que sufre la víctima y que repercuten en su cuerpo: pérdida de peso, mal dormir, etc e incluso chicos o chicas que por angustia se autolesionan.

¿Por qué no es un problema digital?

Si bien es cierto que las características de Internet-  especialmente el anonimato y la conexión en soledad de los chicos y las chicas- facilitan el accionar de las personas groomers, no podemos pensar a esta forma de abuso como un problema digital. Pensarlo de esta manera supondría que el abuso solo sucede en Internet y que por fuera de ese territorio no se despliega. Esto es falso. El grooming se alimenta y sucede en Internet pero es un problema transversal que afecta tanto al plano digital como al presencial. Los efectos del grooming acompañan a quien lo sufre en todo momento y lugar, afectando su estado de ánimo, sus vínculos, desempeño escolar y dejando una marca muy dolorosa en esa persona. Por otro lado, es clave comprender que el groomer no es un personaje digital sino una persona abusadora que en este contexto se vale de Internet para cometer su abuso pero que limitar su análisis al plano digital es minimizar su alcance. 

¿Por qué no es la antesala de un abuso?

Vinculado a lo analizado anteriormente, no es necesario que se ponga en juego el plano físico para que haya un abuso a la integridad sexual de chicos y chicas. Todo lo que sucede en casos de grooming y que hablamos previamente dan cuenta de una situación abusiva que debe ser analizada como tal. “Qué suerte que finalmente no pasó nada” “Me alegro que no haya llegado a mayores”, etc son mensajes que las personas adultas solemos dar y que minimizan lo vivido por quien sufrió grooming y también lo hecho por el groomer. Si bien hay diferentes formas y gravedades penales en el abuso sexual infantil, el grooming está tipificado como delito en Argentina a partir del artículo 131 del Código Penal y por ende, debe denunciarse.

Como resumen:

  • El grooming no es el paso previo a un abuso: es un abuso a la integridad sexual infantil
  • El grooming y sus efectos son reales y deben considerarse en forma integral sin reducirlo a lo digital.
  • El grooming es un delito en Argentina y debe denunciarse ante la Justicia.
  • Para saber cómo denunciar casos de grooming, se puede llamar en Argentina a la línea 137 de forma gratuita en todo el país.

 

Autora: Lucía Fainboim, Directora de Educación de Faro Digital

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